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Debido a que se mantuvo
bajo tierra hasta el siglo XIX, la construcción permanece
relativamente intacta. Forma parte de un vasto santuario consagrado
a Asclepio, dios de la medicina, cuyas ruinas se extienden hacia el
noroeste. El anfiteatro se encuentra cobijado en las faldas de un
monte y goza de una acústica espectacular. De hecho, el asistente
que ocupe cualquiera de los cerca de 14000 asientos de que dispone
el recinto, escuchará a la perfección todo lo que sucede en la
orquesta. A pesar de la antigüedad del anfiteatro (se terminó de
construir en el siglo IV a.C. por Polícleto el joven) aún se siguen
celebrando festivales que tienen lugar en los meses de verano. |