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Antaño, durante los siglos XVII-XVIII, la región fue un centro de
erudición y aprendizaje donde se formaron muchos de los gobernadores
y secretarios ilustres del Imperio Austro-Húngaro. Así, en el pueblo
de Zagora aún se conserva una formidable biblioteca, vestigio de
aquellos tiempos de esplendor intelectual. |
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Seguimos nuestro recorrido y llegamos a Agios Lavrendios, en el que
el arte folklórico se presenta como una forma de vida más. Y así
podríamos continuar días y días, porque, para conocer cada aldea de
Pelión, cada recoveco, se necesitaría más de un mes. Más de un año.
No exagero si dijera que con una vida entera no bastaría, pues
descubrir todos los tesoros que este mítico país de los centauros
encierra precisa de mucho, mucho tiempo. |
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Pelión es un lugar atractivo durante todo el año. Podemos disfrutar
de las nieves invernales en alguno de los numerosos alojamientos
rurales que se han acondicionado con este fin en los últimos
tiempos. Una oferta idónea igualmente durante la estación otoñal,
cuando los rojos y amarillos de los bosques caducifolios colorean el
paisaje. Es además, una excelente época para la búsqueda de setas,
ya que Pelión cuenta con una gran variedad de hongos en su interior.
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Los numerosos torrente de agua y el exuberante verdor primaveral dan
al paso al verano, estación en la que tendrá la oportunidad de
disfrutar de algunas de las playas con más encanto de la Grecia
peninsular.
Poco antes de llegar a Volos se encuentra Makrinitsa, con una
concentración de mansiones típicas pertenecientes al siglo XIX que
bien merecen una última parada antes de descender a la capital de
Magnesia. |
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