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Majestuosas, las cumbres
del Parnaso se erigen sobre Arájova. Desde estas cumbres, nos dice
la mitología, las Tíades elevaban plegarias a los vientos y
enloquecían en honor a Dioniso y a Apolo. A este monte acudían las
Musas, inspiradoras de las artes, cuando eran llamadas por Apolo.
También fue el Parnaso el lugar en donde Hermes aprendió, iniciado
por las Trías, el arte de la adivinación a través de las piedras. Y
en las inmediaciones del monte fundaría Doro, hijo de Héleno y la
ninfa Orseide, el primer asentamiento dorio. |
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Una parte importante del
conjunto montañoso que forma el Parnaso es hoy Parque Nacional,
debido en gran parte al valor natural de sus bosques, valles, y
roquedos, así como al número de especies florales y faunísticas que
se albergan en su interior. Si tiene suerte, en el cielo podrá
divisar la silueta de la más esplendorosa de las aves, el águila
real, quien tiene en estas alturas montanas uno de sus principales
reductos en territorio griego. Y es que la reina de las águilas
prefiere anidar aquí, estableciendo su morada en los riscos donde el
vértigo se mezcla con la fuerza que mana del santuario más
espectacular de la antigua Grecia, el santuario de Delfos bajo sus
pies. |
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